martes, 4 de diciembre de 2007

Las dificultades en la lectura podrían estar relacionadas con la desorganización de la materia gris en el cerebro.

Un estudio del Hospital Infantil de Boston y del Centro Médico Beth Israel Deaconess muestra que las dificultades en la lectura podrían estar relacionadas con la desorganización de la materia gris en el cerebro. Así titula la revista Diario Médico un artículo que publica hoy día 4 de diciembre.


La dislexia, que se caracteriza por una la lectura lenta y entrecortada, podría estar causada por una desorganización de las fibras nerviosas del cerebro. Así concluye un estudio realizado por científicos del Hospital Infantil de Boston y del Centro Médico Beth Israel Deaconess, que se publica hoy en Neurology


El estudio, coordinado por Christopher Walsh, jefe de la División de Genética del Hospital Infantil de Boston, ha utilizado los últimos métodos de imagen para proporcionar a los investigadores datos sobre lo que falla en la estructura cerebral de algunos individuos disléxicos, que les dificulta integrar la información necesaria para realizar una lectura rápida y automática.

La dislexia, que afecta a entre el 5 y el 15 por ciento de los niños, tiene diferentes formas. Los sujetos estudiados tenían problemas de lectura producidos por un raro desorden genético conocido como heterotopia nodular periventricular (PNH, por sus siglas en inglés). Aunque su inteligencia es normal, las personas con PNH tienen problemas para leer con fluidez.

La mutación genética que produce PNH trastorna la estructura cerebral. En un cerebro normal, la materia gris se encuentra en la superficie cerebral, mientras que la materia blanca está en una zona más profunda del cerebro. En la heterotopia nodular periventricular, los nódulos de materia gris se sitúan en lo profundo del núcleo cerebral, en la materia blanca, fallando en su migración a la superficie cuando se desarrolla el cerebro.

Para saber más sobre cómo estos cambios en el desarrollo cerebral pueden producir problemas de lectura, los investigadores analizaron las habilidades cognitivas necesarias para la lectura en 10 pacientes con PNH, 10 con dislexia pero sin problemas neurológicos y 10 lectores normales. Utilizaron un tipo especial de resonancia magnética: la imagen de difusión tensora, que permite la determinación de la ultraestructura de materia blanca.

En los pacientes con PNH, a diferencia de los lectores normales, las fibras de materia blanca tomaban rutas más largas alrededor de la materia gris, incorrectamente ubicada, y en algunos casos, no se organizaban en haces uniformes, lo que podría conducir a una pobre conexión de
las regiones de materia gris. Cuanto más desorganizada estaba la materia blanca en los pacientes con PNH, con menos fluidez leían.

Mediante la demostración de problemas con la materia blanca en los pacientes con PNH y su
correlación con los resultados de fluencia lectora, los investigadores concluyeron que la organización e integridad de la materia blanca podría ser la base estructural del cerebro para la fluidez lectora.

Su próximo estudio examinará cómo la falta de conexiones en la materia blanca altera los patrones cerebrales, comparando la activación cerebral durante la lectura en pacientes con PNH y en individuos disléxicos sin este trastorno genético.

Si quieres más información sobre "desórdenes de aprendizaje" del Hospital Infantil de Boston, pincha aquí.

Christopher A. Walsh Laboratory.